50505379 303No siempre fueron buenos los ejemplos usados para intentar explicar esta consigna que se ha empleado bastante en Cuba. En muchos casos, la significación dada a la misma, de ahorrar sin que se afectaran determinados volúmenes de producción, terminó derivando en realizaciones de baja calidad, cuando en verdad se estaba llamando a la eficiencia económica.

Desde la óptica del Seguro y sus beneficios más concretos para el sector empresarial podría darse otra interpretación a ese “hacer más con menos”, partiendo de la necesidad real de la contratación de este elemento de respaldo financiero.

Para entender mejor este enfoque, vale recordar que las pólizas o contratos de Seguros protegen a las empresas de eventos de muy variada naturaleza y ante la ocurrencia de éstos, con la consecuente aparición de daños, permiten indemnizarlas por el valor económico de dichas pérdidas, a partir de un capital externo que proviene de la Aseguradora.

foto2De esa manera se garantiza la recuperación casi inmediata de la actividad empresarial, sin tener que recurrir a las finanzas propias. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los montos asegurados por este sector exceden los miles y hasta millones de pesos y son puestos a resguardo con el pago de una prima que suele estar cercana al 1% de estos valores.

Tomando como marco los últimos eventos climatológicos acaecidos en el país, podría ejemplificarse todavía mejor lo que se pretende trasmitir. A partir de las severas afectaciones dejadas por el huracán Irma, las pérdidas que ESICUBA pagó a la economía nacional superaron los 250 millones de pesos, sin embargo la entidad había cobrado a ese sector de asegurados/beneficiados un valor por concepto de primas de apenas poco más de 50 millones; en tanto que los valores cubiertos frente a riesgos sumaban cifras realmente considerables.

Este tipo de análisis puede llevar a una primera pregunta lógica: ¿cómo logra el Asegurador asumir esas grandes pérdidas con tan poco dinero recaudado? Pues bien, la estrategia del Seguro pasa por crear provisiones técnicas fuertes a lo largo del tiempo, para poder cumplir luego con los compromisos pactados para estas circunstancias de grandes afectaciones.

foto3La segunda interrogante que cabría es la siguiente: ¿cómo puede el Asegurador cobrar tan poco en primas, en relación con los miles de millones que en cierta medida está resguardando? Esto es posible porque muchos asegurados pagan esas primas con asiduidad, pero no todos tienen pérdidas en un mismo momento. Cabe añadir que el Asegurador también puede obtener otros ingresos a partir de la inversión de sus fondos temporalmente libres.

Podemos concluir entonces que esos numerosos Asegurados están apostando por un mecanismo conocido y probado que les permite proteger bienes, recursos y hasta sus propias responsabilidades, porque les garantizará un importante nivel de cobertura financiera para recuperarse de coyunturas desfavorables, a partir de erogar pagos frecuentes que representan una mínima parte de los valores protegidos bajo sus contratos de Seguro. Definitivamente, otra manera de “hacer más con menos”.

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