En un mundo en el que para la mayor parte de las incursiones vacacionales y los viajes de negocios se exige contar con aseguramiento previo, teniendo en cuenta que de esa manera el viajero estará protegido frente a un grupo de imprevistos que podría sufrir en su destino final, las figuras del Seguro de Viaje y los servicios de Asistencia se han tornado cada vez más importantes.
Sin embargo, como también se hace común que en muchas regiones y países trabajen de conjunto empresas aseguradoras y compañías encargadas de la gestión de Asistencia a viajeros, delimitar las diferencias que hoy existen entre estas dos prestaciones resulta algo difícil.
En primer lugar, vale explicar que la forma de activación de la cobertura ofrecida varía en ambos casos, porque mientras la obligación del Seguro de Viaje es la de indemnizar económicamente al Asegurado de haber sufrido éste algún percance amparado por la póliza en cuestión, la de la Asistencia tiene que ver con prestar servicios de apoyo, acompañamiento o respaldo inmediato ante eventualidades que igualmente están pactadas en un contrato.
Esos inconvenientes o problemas suelen ser urgencias médicas, accidentes, requerimientos de medicamentos, o también dificultades ante las que se precise de asistencia legal. Se brindan asimismo otros servicios como las indemnizaciones por pérdida de equipaje, el adelanto de efectivo en casos complejos, el apoyo para tramitar documentos oficiales extraviados y el traslado o repatriación sanitaria, e incluso de restos mortales.

La Asistencia al viajero supone además la garantía de que éste contará con la misma en el lugar y momento en que la necesite, sin que deba realizar ningún pago para hacer frente al incidente que se le presente. Para ello, las empresas dedicadas a esa actividad cuentan con equipos de profesionales que trabajan las 24 horas del día, los 365 días del año, siempre en contacto permanente con otras entidades y centros que asumirían la atención directa del cliente afectado.
En cambio, el Seguro de Viaje por sí solo implicaría para el pasajero el tener que buscar por su cuenta los servicios de urgencia o apoyo de los que requiera, tomando sus propias decisiones y haciéndose cargo de abonar los gastos en los que deba incurrir, para luego solicitar los reintegros correspondientes a la Aseguradora cuando se encuentre de regreso en su país.
Por supuesto que la alternativa ideal, no por gusto la más extendida, resulta aquella en la que Seguro y Asistencia deciden complementarse de antemano, casi siempre porque la compañía aseguradora asume parte del costo de los servicios que presta la empresa de asistencia, o le paga honorarios por ellos, a fin de incorporarlos como valor añadido al contrato que ofrece a sus clientes. A estos últimos se les acercará entonces un producto para su viaje con cobertura integral, que por demás estará mejor adaptado al destino que visitan.
Fuentes: Revista Seguramente y Cardinal Assistance

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