Los pronósticos que se realizan cada año sobre la temporada son solo una predicción de lo que puede ocurrir. Para 2019, la mayoría coinciden en que se desarrollarán entre 11 y 13 ciclones, con probabilidad de que algunos sean fuertes huracanes. Sin embargo, ya en mayo se paseó por el Atlántico la primera tormenta tropical, rompiendo récords históricos y recordándonos lo impredecible de estos eventos climatológicos.
También en mayo se realizó de nuevo en Cuba el Ejercicio Meteoro, enfocado en comprobar los niveles de preparación que existen, en el plano social y empresarial, para prevenir, minimizar y luego lograr recuperarse de las considerables pérdidas que suelen provocar los sucesos de esta naturaleza.
Detenidos en la etapa de la recuperación, cabe hacerse una pregunta: ¿Con qué fuentes de financiamiento cuenta una empresa para asumir ese difícil proceso? Entre las alternativas válidas puede mencionarse la Reserva para Contingencias, las fuentes externas que generan nuevas deudas, la posibilidad de pedir capital a los accionistas o de recurrir a la ayuda del presupuesto del Estado, e incluso la de usar recursos propios destinados inicialmente para la producción. Cada una tiene un costo y efecto en el balance, que debe ser evaluado.
Como opción adicional se encuentra el Seguro, que de haberse planificado previamente puede incluirse como un gasto presupuestado, en el caso del pago de la prima. Su contratación permite siempre la entrada de un nuevo financiamiento a la empresa para hacer frente a todo tipo de daños, minimizando además el efecto negativo que podrían acarrear en el balance final las opciones antes mencionadas.
Por otra parte, en el contexto de una economía como la cubana, que depende de valores cada vez más elevados de producción y servicios, así como del rápido crecimiento en algunos segmentos que resultan estratégicos, cualquier factor que afecte o detenga los ritmos productivos representa una severa amenaza. El sector empresarial debería valorar entonces al Seguro como un respaldo para ese crecimiento, que se hace más útil ante las situaciones de crisis generadas por fenómenos inesperados, como son los huracanes.
Un tema que demanda de revisiones
Es cierto igualmente que lograr un Seguro con plena efectividad de cara a la temporada ciclónica en particular supone de algún trabajo previo de revisión y chequeo, porque la póliza en cuestión requiere tener una vigencia que comprenda esa etapa, encontrándose activa y con la prima pagada. Asimismo, todos los locales o áreas con peligro de recibir afectaciones deben estar declarados según su valor real de reposición y dentro de las coberturas contratadas incluir las que protegen contra los eventos de la naturaleza.
La revisión del estado de este contrato garantizará que luego se pueda responder a los requerimientos y necesidades de los Asegurados en el momento del siniestro en cuestión, con dilaciones mínimas. Aunque también al Asegurador le toca analizar a fondo algunos aspectos fundamentales, como la capacidad de pago y la de asumir sin problemas sus respectivos compromisos.
En esa dirección, ESICUBA, que tras el paso por el país del huracán Irma en 2017 pagó más de 250 millones de pesos en moneda total por concepto de indemnizaciones, de ellos más de 30 millones en los primeros 15 días de recuperación, confirma ahora que durante 2018 trabajó para consolidar sus provisiones técnicas y ha llegado al primer trimestre del año con un total de 217 millones, lo que la sitúa como debidamente preparada frente a los riesgos que supone esta nueva temporada ciclónica, que recién acaba de iniciar.

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